SESIÓN 555, 21 DE OCTUBRE DE 1970 2I.3O MIÉRCOLES
(Desde el 30 de septiembre, Seth ha mantenido dos sesiones para las clases de percepción extrasensorial; una sesión para nuestro amigo John Barclay, que se muda a Nevada, y dos sesiones más relativas al trabajo en el que nos hemos embarcado con Jane debido a este material. Asimismo, ha hablado a través de Jane en la televisión una vez más, esta vez durante nuestra nueva visita a una cadena de Washington.)
(A principios de mes, Jane y yo habíamos comprado una antología que contenía una extensa sección dedicada a Carl Jung, el psicoanalista suizo que murió en 1961. Jane no había terminado de leer esa parte del libro cuando Seth le sugirió, en la sesión 554 del 19 de octubre, que dejara el libro: «Deja a Jung por el momento.» No dio más detalles. Desde luego, éste no era el primer contacto de Jane con el trabajo de Jung.)
(Sin embargo, es interesante subrayar la manera en que Seth puede «despegar» a partir de un material como éste de Jung, y desarrollarlo para incluir sus ideas e interpretaciones)
(Había estado lloviendo durante todo el día. Jane había estado con el quiropráctico y se sentía muy relajada, tanto que le
pregunté si tenía ganas de mantener la sesión. Dijo que quería tenerla. Tenía los ojos entrecerrados y la voz muy tranquila cuando empezó la sesión.)
Buenas noches.
(-Buenas noches, Seth.)
Bien. Comenzaremos con el dictado.
(Pensé que iba a conseguir que Seth reaccionara al estado físico de Jane. -¿ Cómo te encuentras?)
Yo estoy bien. Una nota para nuestro amigo: es mejor que no vaya a ver al quiropráctico cuando esté lloviendo.
(-¿Sí, por qué?)
En parte por la reacción muscular que ha mencionado el quiropráctico, y en parte porque los mecanismos de sanación del cuerpo operan más eficazmente en tiempo seco. Éste ayuda a que el cuerpo se recupere más rápidamente después del tratamiento. Sin embargo, hubo algo bueno: esta vez permaneció todo el tiempo acordado [una hora] porque sintió que era necesario.
(-¿Preferirías que dejásemos la sesión por esta noche?)
Nosotros estamos bien para mantener la sesión. Va a ser corta en consideración, pero será buena. No obstante, me gustaría explicar estos comentarios.
Este tipo de tratamientos [los quiroprácticos] causan indudablemente una manipulación de la estructura atómica que compone las vértebras. Las reacciones eléctricas son distintas según el tiempo y las condiciones atmosféricas. En tiempo lluvioso, hay una resistencia eléctrica añadida en las estructuras atómicas: una especie de reacción retardada, difícilmente perceptible en términos físicos; un período de retraso antes de que las vértebras vuelvan a descansar, por así decirlo, en la posición deseada.
Mientras éstas toman la posición deseada, hay todavía una actividad continuada. En tiempo seco hay una reacción de retraso menor, y los átomos que han sido removidos y activados vuelven más rápidamente a descansar.
Bien. Nuestro próximo capítulo se llamará: «La reencarnación, los sueños y los aspectos masculinos y femeninos ocultos en el ser.»
(Ahora el ritmo de Jane se había acelerado mucho.) Como he mencionado anteriormente, cada persona vive tanto vidas masculinas como femeninas, aunque por regla general no se conserva el recuerdo de ellas. Para evitar una sobreidentificación del individuo con su sexo presente, dentro del varón reside una personificación interna de la feminidad. Esta personificación de la feminidad en el varón es lo que Jung llamó el «ánima».
El ánima en el varón es, por tanto, la memoria psíquica y la identificación de todas las existencias femeninas previas en las que el ser interno se ha visto envuelto. Contiene en su interior el conocimiento que tiene el varón actual de sus historias femeninas pasadas, y la comprensión intuitiva de todas las cualidades femeninas con las que la personalidad está dotada de forma innata.
El ánima en el macho es, por tanto, un importante salvavidas que evita que se identifique en demasía con cualesquiera características culturales masculinas que le hayan sido impuestas por su entorno, su cultura y su educación actuales. El ánima no sólo sirve como influencia individual; también sirve como influencia general, dulcificando las tendencias agresivas y haciendo de puente tanto en la comunicación con las mujeres en las relaciones familiares, como en la comunicación a través de las artes y del habla.
Así pues, el varón soñará a menudo que es una hembra. La manera particular en que haga esto, puede decirle mucho sobre las reencarnaciones en que actuó como mujer. Obviamente, la masculinidad y la feminidad no son tendencias opuestas, sino convergentes. La sacerdotisa, la madre, la joven bruja, la esposa, la anciana sabia; estos tipos generales son arquetipos, «elementos fundamentales» que representan simbólicamente los distintos tipos de cualidades llamadas femeninas y las distintas clases de vidas femeninas que han vivido los varones.
También las mujeres han vivido estas vidas femeninas, por supuesto; pero ellas no necesitan que se les recuerde su feminidad. En cambio, para que no se sobreidentifiquen con su sexo presente, existe lo que Jung llamó el «ánimus», o el varón oculto en la hembra.
El ánimus representa las vidas masculinas en las que el ser se ha visto envuelto: el joven, el sacerdote, el agresivo «hombre de la selva» y el anciano sabio. Éstos son tipos que representan de manera general y simbólicamente vidas masculinas pasadas vividas por las mujeres actuales. Las mujeres, por consiguiente, pueden aprender mucho sobre sus pasadas reencarnaciones como varones a través del estudio de aquellos sueños en los que aparecen estos tipos, o en los que ellas mismas aparecen como hombres.
A través del ánima y del ánimus, las llamadas personalidades presentes pueden aprehender el conocimiento, las intuiciones y la formación que se derivan de las existencias pasadas en el sexo opuesto. En algunas ocasiones, por ejemplo, una mujer podría pasarse y exagerar las características femeninas, en cuyo caso el ánimus o el hombre interno iría en su ayuda, aportándole en la experiencia de los sueños un flujo de conocimiento que dará por resultado unas reacciones «masculinas» que compensen estas características.
Lo mismo se aplica a un hombre cuando se sobreidentifica con lo que él cree que son características masculinas, por la razón que sea. El ánima o la mujer interna lo impelerá a hacer acciones compensatorias, aumentando su capacidad intuitiva y aportándole un elemento creativo que compense la agresividad.
Hablando de manera ideal, de estas operaciones resultará un equilibrio general e individual, donde la agresividad se usará siempre de una manera creativa, que es como verdaderamente puede y debería usarse.
Podéis tomar vuestro descanso.
(22.02. «Muy bueno», le dije a Jane cuando estaba saliendo del trance. «Sí-dijo ella-, creo que ha sido estupendo, aunque él tiene mucho más que decir.» Jane parecía tan atontada, con los párpados tan pesados y tan somnolienta aunque relajada, que me pregunté si podría seguir despierta para continuar. Continuamos de igual manera a las 22.21.)
Bien. El ánimus y el ánima están, evidentemente muy cargados psíquicamente, pero el origen de esta carga psíquica y de la fascinación interna es el resultado de una legítima identificación íntima con esas características personificadas del otro sexo.
(Ritmo más lento.) Estas características no sólo tienen una realidad en la psique; también están grabadas en datos codificados genéticamente por el ser interno: una memoria genética de acontecimientos psíquicos pasados que está grabada en la memoria genética de las propias células que componen el cuerpo.
Cuando el ser interno adopta un cuerpo, le impone a éste y a toda su estructura genética la memoria de todas las formas físicas pasadas en las que ha estado involucrado. Bien, las características actuales normalmente hacen sombra a las características pasadas, son dominantes; pero esas otras características están latentes y presentes, están incorporadas a la estructura. Por tanto, la estructura física del cuerpo actual es una memoria genética de las formas físicas pasadas del ser y de sus fortalezas y debilidades. (22.29. Jane se frotó los ojos; hablaba muy despacio, haciendo muchas pausas.)
Intentaré explicarlo de la manera más simple posible. Actualmente existen dentro del cuerpo unas capas invisibles; vosotros veis la superior, que representa, por supuesto, vuestra forma física actual. Pero enredadas con ella hay capas invisibles, «sombras», capas latentes que representan imágenes físicas previas que han pertenecido a la personalidad.
Ellas se mantienen en suspenso, por así decirlo. Están conectadas electromagnéticamente a la estructura atómica del cuerpo actual. De acuerdo con vuestra manera de pensar, os podrían parecer desenfocadas, pero forman parte de vuestra herencia psíquica. A veces podéis invocar la fuerza de un cuerpo del pasado, para ayudar a compensar una debilidad actual. Por consiguiente, el cuerpo no sólo tiene la memoria biológica de su propias características pasadas en esta vida, sino que están con él de una manera indeleble, incluso físicamente, los recuerdos de los otros cuerpos que la personalidad ha tenido en reencarnaciones anteriores.
El ánima y el ánimus están estrechamente conectados con estas imágenes internas del cuerpo las cuales están muy cargadas psíquicamente, y también aparecen durante el sueño. Funcionan como recordatorios y compensaciones para evitar que os identifiquéis en demasía con vuestro cuerpo físico actual.
Son, por supuesto, masculinas y femeninas. Cuando os ponéis enfermos, a veces tenéis experiencias durante el sueño en las que os parece que sois una persona distinta con un cuerpo completamente sano. Con frecuencia se trata de un sueño terapéutico. Ha venido en vuestra ayuda un cuerpo de una reencarnación anterior del cual podéis recabar fuerza a través de la memoria de
su salud.
(22.44.) Terminaremos la sesión y continuaremos con el material la próxima vez, a no ser que tengáis alguna pregunta.
(-No.)
Mis más cariñosos saludos para ambos entonces, y os deseo que paséis una buena noche.
(-Buenas noches, Seth. Muchas gracias.)
(22.45. Una vez fuera de trance, Jane dijo que ahora se sentía tan bien o mejor que antes de que comenzase la sesión. Estaba sorprendida del brusco final. Se había sentido «realmente pasiva» durante la sesión, y yo había visto cómo su ritmo se hacía, más y más lento a medida que ésta transcurría.)
SESIÓN 556, 26 DE OCTUBRE DE I97O 2I.O8 LUNES
Buenas noches.
(-Buenas noches, Seth.)
Bien. Continuaremos con el dictado.
Las experiencias de las sucesivas reencarnaciones forman parte de la estructura del ser, son una faceta de la realidad multi-dimensional de la psique viviente. Por tanto, estas experiencias se reflejan no sólo durante el sueño, sino también en otros niveles de actividad.
El tejido del que está formado el ser actual está entrelazado con esas reencarnaciones «pasadas», y de ellas toma inconscientemente características, actividades e intuiciones, recurriendo a su propio depósito de personalidades pasadas. A veces afloran recuerdos de vidas anteriores, pero no los reconocéis como tales, ya que aparecen en forma de fantasía o se proyectan como creaciones artísticas.
Muchos escritores de obras históricas, por ejemplo, las escriben porque han vivido la experiencia directa de esos tiempos. Estos casos reflejan una excelente relación de trabajo y comunicación entre el ser actual y el inconsciente que permite que esas memorias salgan a la superficie, de tal manera que la vida actual resulta enriquecida. Con bastante frecuencia, el conocimiento verdadero de la situación llega a hacerse casi consciente, y el individuo sabe a un nivel que se halla justo bajo su conciencia cuál es la verdadera fuente de ese material auténtico.
De igual manera, ese material de otras reencarnaciones se proyecta en los sueños, frecuentemente con un carácter dramático. Bajo todo esto trabajan juntos el ánima y el ánimus y, repito, no como opuestos sino armonizando sus características. Está claro que cuando están juntos son la fuente de la creatividad, tanto psíquica como física.
El ánima representa la «interiorización» inicial necesaria, las características meditativas, amorosas, intuitivas e introspectivas, la focalización en el interior de la que brota la creatividad.
La palabra «pasivo» es pobre para describir las características del ánima ya que sugiere una falta de movimiento, y éste no es el caso en absoluto. Es verdad que el ánima permite que se actúe sobre ella, pero el motivo que hay tras ello es el deseo y la necesidad de sintonizar con otras fuerzas sumamente poderosas. Así pues, el deseo de ser arrastrada por ellas es tan fuerte en el ánima, como el deseo opuesto de descansar. Las características del ánimus dan el necesario empuje agresivo para que la personalidad vuelva a salir afuera, a las actividades físicas, y mantenga triunfalmente el producto de la creatividad que las características del ánima le han asegurado.
El ser total es obviamente la suma de estas características y más. Después de la última reencarnación ocurre sencillamente que el tipo de creatividad física y sexual ya no es necesaria. En otras palabras, ya no necesitáis la reproducción física. En términos simples, el ser total contiene características masculinas y femeninas, sintonizadas juntas, armonizadas de tal manera que la verdadera identidad puede emerger (algo que no puede hacer cuando un grupo de características tiene que resaltar sobre otro, como sucede durante vuestra actual existencia física).
(21.30.) Existen muchas razones por las que se ha adoptado esa separación en vuestra dimensión. Estas razones tienen que ver con la manera particular en que la humanidad ha escogido evolucionar y usar sus capacidades; tengo más que decir respecto a este punto, pero no pertenece a este capítulo.
La proyección del ánima o el ser femenino oculto del hombre sobre [sus] relaciones es bastante natural, y le permite no sólo comprenderlas mejor, sino relacionarse con sus otras existencias femeninas. Lo mismo ocurre con las proyecciones del ánimus de la mujer sobre sus parientes y amigos masculinos. La realidad del ánima y del ánimus es mucho más profunda de lo que imaginó Jung. Hablando simbólicamente, los dos juntos representan al ser total con sus distintas capacidades, deseos y características.
Juntos actúan como un factor inconsciente de estabilización que opera en el seno de vuestra civilización, no sólo de manera individual sino también culturalmente.
No podréis entender la personalidad que vosotros conocéis, a menos que toméis en consideración el verdadero significado del ánima y del ánimus. El patrón de reencarnaciones es abierto, hablando de una manera general, en el sentido de que en su interior tiene cabida la diversidad. Cada ser total tiene sus propias características individuales. Puede vivir sus vidas como le parezca oportuno dentro de ciertas pautas. Puede vivir una serie de existencias femeninas o masculinas seguidas, aunque tal elección tiene ciertas desventajas.
Sin embargo, no hay reglas que dicten el desarrollo sexual en las distintas encarnaciones, a excepción de que la experiencia debe vivirse en los dos sexos y que deben desarrollarse las características de ambos. Esto no quiere decir que deba vivirse un número igual de vidas masculinas y femeninas. Algunos, por ejemplo, encuentran mucho más fácil el desarrollo en un sexo que en otro, y necesitarán más oportunidades para experimentar con el sexo con el que tienen dificultades.
El ánimus y el ánima devienen más importantes cuando se elige una serie de vidas en un mismo sexo.
El patrón original para el ánimus y el ánima proviene del ser total anterior a las reencarnaciones. El ánimus y el ánima nacen en el individuo con su primera vida física, y sirven como patrón interno para recordar a la personalidad su unidad básica. He aquí otra razón que explica la fuerte carga psíquica que está tras estos símbolos, y la cualidad divina que pueden transmitir y proyectar.
(21.48.) El macho añora el ánima debido a que ésta representa para el inconsciente profundo aquellas otras características del ser total que por un lado están latentes y por otro luchan por la liberación. La tensión entre las dos lo conduce a templar la agresividad con la creatividad, o a usar la agresividad de una manera creativa.
Bien, existen correlaciones profundas entre estos símbolos y la lucha en la que está envuelta la humanidad. Vuestra conciencia tal como vosotros la conocéis, vuestra particular clase de conciencia actual, es una declaración de conciencia provocada por un tipo de tensión, un tipo específico de enfoque que surge del verdadero inconsciente del ser total.
(Jane, canalizando a Seth, no había hecho ninguna pausa desde que la sesión había comenzado, a las 21.08. Ahora eran las 21.54.)
Ya sé que estás cansado. (-Estoy bien.)
El verdadero inconsciente no es inconsciente. Al contrario, es tan profunda e indeciblemente consciente que se desborda. La vida que vosotros conocéis es simplemente una de las muchas áreas en las que él es consciente. En cada faceta de su conciencia debe conseguir un poder y un equilibrio inmensos para mantener en alto esta particular experiencia de conciencia entre todas las otras.
(21.58.) Vuestra realidad existe en un área particular de actividad en la cual las cualidades agresivas, las características que empujan hacia afuera, son extremadamente necesarias para prevenir un retroceso a las infinitas posibilidades de las que vosotros sólo acabáis de salir recientemente. Sin embargo, es desde este lecho inconsciente de posibilidades de donde vosotros deriváis vuestra fuerza, vuestra creatividad y la frágil aunque poderosa clase de conciencia individual que os es propia.
La división en dos sexos fue adoptada separando y equilibrando estas dos tendencias tan necesarias, aunque aparentemente opuestas. Sólo una conciencia que comienza su andadura necesita este tipo de controles. El ánima y el ánimus, por tanto están profundamente imbuidos de estas tendencias complementarias necesarias y opuestas en apariencia, que son muy importantes para mantener la naturaleza de vuestra conciencia humana. Descansa un momento.
(22.03. Jane, todavía en trance, permaneció sentada tranquilamente durante un momento. Yo descansé la mano con la que escribía. Continuamos a las 22.04.)
Por supuesto, existe también una tensión natural entre los sexos que está basada en causas mucho más profundas que las meramente físicas. Esta tensión es resultado de la naturaleza de vuestra conciencia, que proviene del ánima pero que depende para su continuidad de la «agresividad» del ánimus. Ya he explicado, hasta cierto punto, la fascinación que sienten el uno por el otro como resultado del conocimiento interno del ser completo, que se esfuerza en conseguir la verdadera identidad y lucha para combinar y completar las tendencias aparentemente opuestas que son parte de él.
Al final del ciclo de reencarnaciones, el ser completo está mucho más desarrollado que en un principio. Se ha realizado y ha tenido experiencias en una dimensión de la realidad desconocida antes para él y, al hacerlo, ha acrecentado su ser. Por lo tanto, no es simplemente cuestión de que el ser completo se divide en dos y luego se reconstituye.
(Larga pausa a las 22.12.) Bien, hay muchos puntos concernientes a la naturaleza de la concepción que deberíamos tratar aquí. Sin embargo, repito, existe la libertad de acción y también hay muchas variaciones. En el espacio entre vidas normalmente elegís a vuestros hijos antes de que nazcan, y ellos os eligen a vosotros como sus padres.
(22.15.) Si vais a nacer como varones, la madre sirve como estímulo para activar en vosotros el símbolo del ánima, para que el patrón de vuestras vidas femeninas se convierta en parte de vuestra nueva existencia. Si habéis conocido a vuestra madre en el pasado, en el momento de vuestro nacimiento ésta experimentará un aumento de sueños relativos a otras existencias en las que ambos estabais juntos.
Estos sueños pueden incluso no recordarse conscientemente, aunque en muchos casos se recuerdan y luego se olvidan. Sus propias vidas pasadas masculinas la ayudarán a relacionarse con vosotros como hijo suyo. A veces las madres primerizas se sienten enormemente agresivas y nerviosas. Estos sentimientos se deben a veces al hecho de que el hijo varón causa en ella una activación del ánimus, de lo que resulta una carga de sentimientos agresivos.
Ahora podéis tomar vuestro descanso. Quería terminar con esto porque lo estábamos haciendo muy bien.
(-Creo que es muy interesante.)
(22.22. «Vaya, no puedo abrir los ojos», dijo Jane, tratando de abrirlos. Después de varios intentos fútiles se hundió de nuevo en su mecedora. Yo creí que estaba cercana al estado de sueño. La llamé varias veces; luego le sugerí que se levantase e hiciese un poco de ejercicio. Finalmente empezó a mirar a su alrededor; se volvió aponer las gafas, se levantó y empezó a dar vueltas por la habitación.)
(El ritmo de Jane había sido bastante rápido a excepción de cuando lo he señalado. Sólo tenía una vaga idea del contenido del material. Le dije que pensaba que era excelente, todo él, y que las últimas páginas eran incluso mejores.)
(Después resultó que la pausa marcó el final del material del libro de Seth por esa noche. Luego Seth me transmitió cuatro páginas de material para mí. El ritmo de Jane en esta parte también fue bueno. La sesión produjo mucho más material del habitual, y terminó a las 23.11.)
